El "mundo publicitario" es apasionante y entretenido para los que estamos adentro. Para el resto, podemos ser una de tres cosas: admirados, condescendidos o rechazados. Curiosamente las tres visiones provienen, la mayoría de veces, de un desconocimiento de lo que en realidad hacemos. Y es que pensándolo bien ni nosotros mismos lo tenemos muy claro: ¿Sómos vendedores glorificados?, ¿comunicadores vendidos?, ¿artistas prostituidos?, ¿mercadólogos rebeldes?
El propósito de este post es explicarte uno de los términos que más se discuten detrás de estos "templos de creatividad": El Trucho.
El término "trucho", aceptado y avalado por los barbudos y encorbatados señores de la Real Academia Española, es un modismo utilizado en Uruguay y Argentina que se puso de moda en los noventas a raíz de un suceso político conocido como el "diputrucho" (tema de otro post).
El término (en masculino o femenino) es válido para cualquier cosa falsa o fraudulenta y nuestro uso particular es heredado de la aplicación que los hermanos del sur comenzaron a utilizar para definir cualquier pieza creada con el fin único (o principal) de participar y ganar en festivales publicitarios.
El trucho publicitario tiene muchas formas y colores, pero las principales son:
- El Trucho Ocurrente (Ofrecido a un cliente de la agencia sin que este lo solicite, generalmente como una ocurrencia creativa aislada a la estrategia de comunicación)
- El Trucho Descarado (Con cliente, servicio o producto inventado según se necesite para la idea)
- El Trucho Robado (La cuenta del producto o servicio pertenece a otra agencia)
- El Trucho Conveniente (El realizado para clientes que obviamente no tienen presupuesto para publicidad pero son buen material para ideas, entre ellos: Sex Shops, Gimnasios, Floristerías, Clínicas, Salones de Belleza, Bufetes, etc)
- El trucho es inaceptable y sólo deben concursar anuncios que sean parte de una estrategia real, comisionada y avalada por el cliente.
- Los festivales premian ideas, no publicidad, y el "trucho" es la única forma de demostrar el talento creativo de la agencia ya que la mayoría de clientes quieren publicidad que no implique riesgos.
- El trucho justifica los medios. (¡Vale todo!)
Muchos han aumentado o moderado su posición de más conservadora (1) a más liberal (3), ó viceversa. Pero hoy en día la más aceptada quizás sea la segunda, con agencias apartando presupuestos especiales para producción e inscripción de piezas de festival.
En Costa Rica, durante los meses de agosto y septiembre el tema se vuelve a encender ya que las agencias corren contra el plazo de inscribir sus anuncios en los festivales locales (Pregonero de Bronce y Festival Volcán) para probar las piezas que luego viajarán a festivales regionales (Antigua, Caribe, FIAP, Ojo de Iberoamérica), y finalmente internacionales (NY Festivals, Clio, Sol, Cannes).
Así que ya lo saben, la próxima vez que escuchen a un publicista hablar de un "trucho", ya saben a que se refiere. Y después, decidan si nos admiran, nos compadecen o nos rechazan.
En Costa Rica, durante los meses de agosto y septiembre el tema se vuelve a encender ya que las agencias corren contra el plazo de inscribir sus anuncios en los festivales locales (Pregonero de Bronce y Festival Volcán) para probar las piezas que luego viajarán a festivales regionales (Antigua, Caribe, FIAP, Ojo de Iberoamérica), y finalmente internacionales (NY Festivals, Clio, Sol, Cannes).
Así que ya lo saben, la próxima vez que escuchen a un publicista hablar de un "trucho", ya saben a que se refiere. Y después, decidan si nos admiran, nos compadecen o nos rechazan.


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la cancioncita esta demasiado buena. ja!
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