Déjenme contarles una historia de fanatismo Geek.
Apenas hace un poco menos de un mes, el salón más grande del Centro de Conferencias de Austin estaba lleno a su capacidad. De hecho, tres salas más habían sido habilitadas para escuchar al expositor de la primera charla principal (el "Keynote") del Festival. Adelantando la gran afluencia de personas, me senté frente a la entrada del salón 45 minutos antes mientras observaba la gente acumularse frente a las puertas cerradas. Cuando los organizadores permitieron la entrada, la multitud entró como una versión nerd de un concierto de rock, sólo que en este caso nuestro rockstar (muy al estilo de la campaña de Intel) no era ningún músico, sino Evan Williams, co-fundador de Twitter.
Mientras todo el mundo se acomodaba (y en este tipo de eventos eso no sólo implica sentarse sino armarse con su aparato portátil y buscar conexión eléctrica o señal wi-fi como quien da manotadas por oxígeno) el salón se llenó a su capacidad. Yo estaba en primera fila.
Pero lo que pasó durante la entrevista no sucedió en el podio, ni siquiera en las sillas. La debacle que se desarrolló durante la siguiente hora y media pasó en un canal invisible y virtual, en esa etérea línea de ruidosos unos y ceros. La revolución sucedió en el Backchannel.
El entrevistador Umair Haque, del Harvard Business Review realizó un trabajo que para muchos giró más sobre sus propias ideas que sobre las de Evan y además no supo mantener un ritmo que capturara a la horda de geeks que en ese tras bambalinas colectivo virtual destrozaba la entrevista sin misericordia ante la obvia incomodidad de Williams, que en algún momento incluso revisó su reloj con disimulada impaciencia.
Nadie alzó la voz. Nadie verbalizó sus quejas. Todo transcurrió en una especie de motín invisible. Aquella entrevista murió sin réquiem (pero mucho post mortem), a mano de los inmisericordes bits de nosotros los furiosos tecleadores de macs, iPhones y PC’s. Crucificamos a Umair.
¿Qué es el Backchannel?
El Backchannel lo construyen todos esos comentarios simultáneos a un evento en vivo que suceden por la vía de los medios sociales, o para usar el término de moda: La conversación “en tiempo real”. El backchannel es lo que se vive en Twitter durante los oscares, lo que se vivió en Facebook durante la toma de posesión de Barack Obama, o (para poner un ejemplo más cercano a estos trópicos) lo que se vive los martes a las 8pm con lo que la comunidad costarricense conectada por twitter comenta con Quien Quiere ser Millonario. (#qqsm en “lenguaje Twitter”).
El Backchannel, al igual que muchas de las “novedades” del 2.0, es simplemente una re-invención o una reinterpretación facilitada a través de la tecnología de realidades que heredamos de los medios convencionales y antes que eso, de las mismas necesidades humanas.
Lo menciona James Poniewozik en un reciente artículo de la revista Time: “Llamamos medios sociales a cosas como Facebook pero contrario a su imagen, la TV también es inherentemente social, por lo menos cuando se trata de grandes juegos, grandes galas o finales de american idol. La gente arma fiestas alrededor de estos eventos; los ven para poder luego hablar acerca de ellos con otros”
Estoy seguro que aunque Facebook o Twitter mueran evolucionen o se fusionen con “The Next Big Thing”, el Backchannel virtual está para quedarse y lo observaremos cada vez más como una característica del entretenimiento, la información y las noticias. Por que como también lo dice Poniewozik: “Tanto como nos gusta ver, nos gusta hablar”.
Y la verdad, sea sobre una entrevista, una conferencia, nuestro show favorito o la vida misma, nunca vamos a dejar de hablar.
El problema está en ignorar esta nueva forma virtual de hacerlo. Sino preguntele a Umair Haque.
Apenas hace un poco menos de un mes, el salón más grande del Centro de Conferencias de Austin estaba lleno a su capacidad. De hecho, tres salas más habían sido habilitadas para escuchar al expositor de la primera charla principal (el "Keynote") del Festival. Adelantando la gran afluencia de personas, me senté frente a la entrada del salón 45 minutos antes mientras observaba la gente acumularse frente a las puertas cerradas. Cuando los organizadores permitieron la entrada, la multitud entró como una versión nerd de un concierto de rock, sólo que en este caso nuestro rockstar (muy al estilo de la campaña de Intel) no era ningún músico, sino Evan Williams, co-fundador de Twitter.
Mientras todo el mundo se acomodaba (y en este tipo de eventos eso no sólo implica sentarse sino armarse con su aparato portátil y buscar conexión eléctrica o señal wi-fi como quien da manotadas por oxígeno) el salón se llenó a su capacidad. Yo estaba en primera fila.
Pero lo que pasó durante la entrevista no sucedió en el podio, ni siquiera en las sillas. La debacle que se desarrolló durante la siguiente hora y media pasó en un canal invisible y virtual, en esa etérea línea de ruidosos unos y ceros. La revolución sucedió en el Backchannel.
El entrevistador Umair Haque, del Harvard Business Review realizó un trabajo que para muchos giró más sobre sus propias ideas que sobre las de Evan y además no supo mantener un ritmo que capturara a la horda de geeks que en ese tras bambalinas colectivo virtual destrozaba la entrevista sin misericordia ante la obvia incomodidad de Williams, que en algún momento incluso revisó su reloj con disimulada impaciencia.
Nadie alzó la voz. Nadie verbalizó sus quejas. Todo transcurrió en una especie de motín invisible. Aquella entrevista murió sin réquiem (pero mucho post mortem), a mano de los inmisericordes bits de nosotros los furiosos tecleadores de macs, iPhones y PC’s. Crucificamos a Umair.
¿Qué es el Backchannel?
El Backchannel lo construyen todos esos comentarios simultáneos a un evento en vivo que suceden por la vía de los medios sociales, o para usar el término de moda: La conversación “en tiempo real”. El backchannel es lo que se vive en Twitter durante los oscares, lo que se vivió en Facebook durante la toma de posesión de Barack Obama, o (para poner un ejemplo más cercano a estos trópicos) lo que se vive los martes a las 8pm con lo que la comunidad costarricense conectada por twitter comenta con Quien Quiere ser Millonario. (#qqsm en “lenguaje Twitter”).
El Backchannel, al igual que muchas de las “novedades” del 2.0, es simplemente una re-invención o una reinterpretación facilitada a través de la tecnología de realidades que heredamos de los medios convencionales y antes que eso, de las mismas necesidades humanas.
Lo menciona James Poniewozik en un reciente artículo de la revista Time: “Llamamos medios sociales a cosas como Facebook pero contrario a su imagen, la TV también es inherentemente social, por lo menos cuando se trata de grandes juegos, grandes galas o finales de american idol. La gente arma fiestas alrededor de estos eventos; los ven para poder luego hablar acerca de ellos con otros”
Estoy seguro que aunque Facebook o Twitter mueran evolucionen o se fusionen con “The Next Big Thing”, el Backchannel virtual está para quedarse y lo observaremos cada vez más como una característica del entretenimiento, la información y las noticias. Por que como también lo dice Poniewozik: “Tanto como nos gusta ver, nos gusta hablar”.
Y la verdad, sea sobre una entrevista, una conferencia, nuestro show favorito o la vida misma, nunca vamos a dejar de hablar.
El problema está en ignorar esta nueva forma virtual de hacerlo. Sino preguntele a Umair Haque.
