Monday, March 19, 2007

Pelón Pelonete...

Quien conoce a don Freddy Umaña sin conocerme a mí o viceversa, no tendrá problema alguno en atar cabos acerca de la relación. Soy, tal como él mismo lo dice: “hijo de mi padre”.

Mucha culpa la tiene la genética. Y créanme, compartimos mucho más que nuestro elegante perfil aguileño. En muchas ocasiones me encuentro haciendo cosas que sé que él hace, u observando en él cosas que yo hago.

Pero su influencia es mucho más que biológica.

De niño, mi pasatiempo favorito era acompañarlo en sus mandados: Ser su “secretario” o su “cola”, como le gustaba presentarme frente a sus clientes, amigos o proveedores. Puedo decir que tuve el privilegio de compartir mucho tiempo con mi papá, y observar desde muy pequeño la forma social, afable, atenta y respetuosa en la que se relacionaba e interactuaba con los demás. Mi padre fue más que un héroe (para eso estaba mi hermano, quien a pesar de mis tempranos atentos contra su vida, yo le atribuía la mecánicamente milagrosa atribución de “poder arreglarlo todo”). Y también fue más que mi típico ejemplo de aspiración profesional (En ese campo, yo quería ser “abogado, bajito, y gordito…” como mi abuelo. 3 características de las cuales una ya es segura que no tengo, otra ya la acepté, y la que queda… todavía está en discusión). Mi papá para mí era algo más: Era el ejemplo de lo que debe ser un hombre.

Puedo escribir un sinfín de anécdotas y situaciones que moldearon mi vida a través de su ejemplo. Pero hay una que sobresale entre todas.

Era 1993 y a mis 18 años traía desde Estados Unidos mi flamante primer sintetizador. Mi padre fue a traerme al aeropuerto y logró colarse en aduanas para ayudarme con el aparato. Cuando nos tocó declararlo, el oficial en turno no tardó demasiado en cantarnos el familiar manifiesto: “Deme 200 lempiras: 100 para mí y 100 para la otra agente. Así usted nos ayuda y nosotros lo ayudamos para dejarlo pasar”. Justo cuando yo buscaba en mi pantalón el dinero para “colaborar con la causa” , don Freddy (sin dudar ni siquiera un segundo) les contestó: “Este muchacho trajo este piano para utilizarlo en la iglesia y para servir a Dios, si ese es el propósito de este aparato, no podemos traerlo de una forma deshonesta. Dígame cuanto es el impuesto y yo se lo pago”. El impuesto resultó ser un poco más de 10 veces lo que el oficial nos pedía. Pero lo que se pagó ese día en dinero, se abonó directamente a la cuenta mi formación… y con creces.

Hoy, yo me pago mis impuestos, vivimos en diferentes países y nos vemos poco. Sin embargo, su influencia y ejemplo están lejos de ser cosa del pasado.

Al verlo enfrentar las circunstancias que hemos vivido como familia este último año, mi papá sigue siendo una figura de inspiración y un ejemplo de fe, confianza ciega en Dios, lealtad e inquebrantable integridad.

A los ojos de mi padre, sé que aún sigo siendo el “Pelón Pelonete, cabeza de ‘cuete’ ”, y a los ojos de todos, sigo y seguiré pareciéndome mucho a él.

Pero lo que realmente espero, es que por mi propia integridad, mi propia lealtad y mi mismo amor a Dios, tanto él como todo aquel que me llegue a conocer, pueda decir sin lugar a dudas: “Este es hijo de su padre”.

7 comments:

  1. Anonymous6:56 AM

    No conozco a tu papá... creo que te conozco algo a ti, tampoco me declararia un experto en la materia.
    Pero hay algo que llama mucho mi atensión y es la forma en la que te expresas de tu familia.
    En nuestros tiempo es difícil, encontrar modelos de familia, en una sociedad donde día con día se rompe más el vínculo que debería existir entre padres e hijos y en general con todos los miembros de una familia.
    Es tan simple como salir un día a caminar por la ciudad y se notaría que con forme pasa el tiempo los valores familiares se extingen a una velicidad increible, debilitando de esa forma toda nuestra sociedad.
    Por esa razón el ver a un hijo tan orgulloso de su padre,hablar o escribir como en este caso, con tana pasión por ese ser. tanto como para tenerlo como un modelo de vida, me impresiona mucho.
    Más aún, porq si el día de mañana llegas a decidir tener una familia te habrás dado cuenta por tu experiencia propia, que tus acciones tendrán el poder de impactar la vida de tus hijos de una forma inimaginable.
    y me imagino que procurarás ser también para ellos el héroe que ha sido tu padre para ti.
    Muchas Bendiciones... Para ti y toda tu familia.

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  2. Sos un verdadero Hijo de tu padre, como persona, como amigo y como profesional. A excepcion de las tardias, tu papa te regañaria bastante si se diera cuenta.....je!

    un abrazo.

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  3. amigo! realmente sos un hijo de tu padre!! estoy orgulloso de ser parte de tus amigos, y estoy seguro que cuando llege el momento un hijo tendra la dicha de llamarte papa y expresarse de vos de la misma forma, que lo has hecho del gran, don Freddy!!
    un abrazo

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  4. Me encantó el artículo. Lindo homenaje para tu padre, y un fiel reflejo de quien sos.

    Un abrazo!

    M.-

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  5. Eduardo Martinez7:31 PM

    Hola Rogelio - soy tu primo, Eduardo, desde Miami, FL. Qué bonito escribes, y qué bonito te expresas de tu familia, y qué orgulloso eres de ser un Umaña, y un verdadero Cristiano.

    Hace tiempo no nos vemos, pero te seguimos la pista gracias a la tecnología digital!!

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  6. pedro9:41 PM

    Brother, mejor descripción no has podido hacer de tu padre.

    Si yo hubiera tenido un padre (o sea no...), sin duda habría querido que fuera como él. No cabe duda que tu padre y tu bendita madre, son una pareja de esas que no se encuentra uno tan a menudo.

    Les admiro y puedo con toda seguridad, que son gente de Dios.

    Ojalá tus hijos puedan decir lo mismo de tí.

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  7. pedro7:37 AM

    Ayer dejé mi comentario... a lo mejor y por mi deficiente conexión no se guardó.

    Pero bien, lo que he de decir es que tu padre es el padre que cualquiera querría como el ideal. De haber tenido padre, me habría gustado que fuera como el tuyo.

    Sin duda es la media naranja de tu bendita madre. Son una pareja verdaderamente digna de imitar. Cuando mi esposa y yo nos casamos (o sea tu prima), hablamos de cosas muy importantes, de reglas y parámetros. No cabe duda que tus padres en muchas ocasiones (no sólo al inicio) han servido de ejemplo para nosotros.

    Para finalizar, doy fe que tu padre es uno de los mejores hombres que Dios pudo poner en la tierra, específicamente en mi camino.

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